miércoles, 11 de agosto de 2010

Proyecto 4

Libro-Arte y Pop-Up.

En este proyecto estudiamos la fabricacion del libro-arte y el pop-up que son composiciones de papel para crear objetos 3D. Como base creativa escribi una historia original y la ilustre en un libro-arte.
La tabla de colores que use es: amarillo, rojo y negro.

Historia:

Mi ciudad

Extraño el olor mi ciudad. Me resulta innovador ver kilómetros de paredes de concreto tapando el horizonte, y cientos de lámparas y ventanas de colores adornando como queriendo ser estrellas. Mi ciudad era “pequeña”. No habían cientos de edificios, ni cientos de carreteras de 5 o 6 carriles, era grande para algunos, pero para mí… era pequeña. No creo que tuviera conciencia de mis pensamientos omnipotentes, ni de lo que se convertiría para mí el término de ciudad. No tenía horarios, y el sol era gratis, y la luna me acunaba; ahora no puedo ver a partir de las 9 en punto, el sol es deseado como el amor de una mujer y la luna me ha abandonado.

Siendo el menor de 3 hermanos siempre me sentí defendido de alguna manera, protegido más que los otros niños, ahora que soy huérfano y vecino de mil mas, me siento tan vulnerable como cualquier otro en esta colmena. Sí, exactamente, mi ciudad se volvió colmena, enjaulado en una celda y durmiendo con un ojo abierto. En mi ciudad podía ir donde yo quisiera y aun así yo sentía que hacía falta camino para mis pies, pero el deseo de mas camino es sustituido por el de estirar las piernas y poder ver un pedazo del cielo azul, o gris, o como se vea.

No es fácil vivir sin tener y ver tener a otros lo que uno necesita, por eso hice lo que hice. Nunca había robado antes, pero el hambre se volvía costumbre, así que entre directo a la tienda y apunte el arma a la cara de aquel hombre gritando: “¡Deme la plata o se muere!”. Sentí un vacio en el estomago. El cajero, con una cara impregnada de pánico desencadeno una serie de movimientos que parecían practicados, y me dio en una bolsa plástica los billetes arrugados y las 13 monedas que quedaban en la caja registradora, tomé la bolsa y me dirigí hacia la puerta y allí estaba el que por un reflejo de mi tensión sería muerto.

Por mi crimen, por mi desesperación, por el hambre, vivo en una colmena viendo los días pasar como semanas y las semanas como días, y vivo con la imagen del rostro de mi madre cuando con terror se despidió.

Ahora, a pocos días del final de mis días, recuerdo como olía mi ciudad, recuerdo mi vida… cuando vivía.

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